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¿En qué consiste el voluntariado en una protectora de animales?

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  • ¿En qué consiste el voluntariado en una protectora de animales?

Para muchos, los animales son nuestros compañeros de vida, son parte de nuestra familia y velamos cada día por su bienestar. Por eso, no podemos entender cómo año tras año se siguen abandonando tantos animales, ¿verdad?

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Seres vivos que de la noche a la mañana notan cómo su vida ha cambiado sin saber por qué: no vuelven a ver a sus humanos, vagan por la calle desorientados, tienen miedo, frío, hambre, dolor,... Pese a lo cruel del abandono, muchos tienen la suerte de poder comenzar una nueva vida gracias a las protectoras de animales, así que hoy queremos hablaros de estas instituciones tan importantes hoy en día en nuestra sociedad, y de qué manera podemos ayudarles mediante el voluntariado. 

 

¿Qué es ser voluntario de una protectora? 

 

Cualquier tipo de voluntariado nace de las ganas de querer apoyar una causa con la que simpatizamos, sin obtener una remuneración económica, solo la satisfacción personal de saber que gracias a nuestro tiempo y dedicación, estamos cambiando el mundo a mejor. 

 

Si tu causa es la de los animales abandonados, colaborar siendo voluntario será una experiencia muy enriquecedora para ti. Seguro que cerca de tu lugar de residencia hay alguna protectora a la que puedas acudir, infórmate de los trámites que requieren para comenzar el voluntariado, y ¡da el paso! Lo que es importante saber antes de empezar es que, aunque sea un voluntariado, requiere de un compromiso, implicación y en ocasiones, sacrificio personal, que debemos estar dispuestos a realizar. Esto es así porque los animales, al igual que nosotros, necesitan cubrir sus necesidades básicas a diario, estemos a 40 o a menos 5 grados, sea día festivo, Navidad,... y eso puede suponer perderse alguna reunión familiar, o llegar más tarde a casa tras nuestra jornada laboral. Si esto lo tenemos claro, y aún así, estamos decididos… lo dicho, ¡hazte voluntario! 

 

Las tareas de un voluntario de un albergue de animales son muchas y muy variadas, así que en este artículo vamos a hablaros de algunas de ellas:

 

Limpieza y mantenimiento de las instalaciones. 

 

Para que los animales estén sanos, y gocen del mejor bienestar posible, la limpieza y desinfección diaria de las instalaciones es fundamental: recogida de excrementos y orines, limpieza de camas o jaulas, fregado de suelos, mantener limpios patios comunes y pipicanes, etc. Además, debido al uso y paso del tiempo, pueden romperse cosas que habrá que arreglar o cambiar, así que si eres un poco manitas, o incluso si te dedicas profesionalmente a la fontanería, albañilería, cerrajería, electricidad, etc tu ayuda será doble, ya que podrás colaborar en el mantenimiento de las instalaciones. 

 

Paseos diarios de los perros. 

 

Aunque aún no puedan disfrutar de un hogar, no quiere decir que no hagamos todo lo posible para que su estancia en la protectora sea agradable. Al igual que hacemos con nuestros perros, los habitantes de una protectora también necesitan salir a la calle, descubrir nuevos olores, relacionarse con personas y otros animales,... Este suele ser el trabajo que más gusta realizar en una protectora, ya que el contacto directo con los animales nos encanta. Aunque sea la parte más divertida, tenemos que estar dispuestos a realizar todas las tareas, de tal manera que en el grupo de voluntarios se reparta el trabajo y no siempre le toque a la misma persona limpiar, por ejemplo. 

 

Atención a gatos y/o otros animales. 

 

Dependiendo de la protectora, puede haber una o varias especies animales. Gatos, conejos, roedores, etc no salen a pasear como los perros, pero también necesitan que se les dedique tiempo. Los gatos son animales muy sensibles a los cambios, por lo que cuando son abandonados y llegan a una protectora, debemos prestar mucha atención a su comportamiento, estado de ánimo, visitas al arenero, hábitos alimentarios, etc. Dentro de las posibilidades, su vida debe ser lo más parecida a la que tendrían en un hogar, necesitan cariño, ratos de juegos, cepillarles si les gusta, limpiar sus areneros a diario, mantener su comida limpia y fresca, etc. 

 

Ayudar en rescates. 

 

En ocasiones puede haber avisos de animales heridos, o que parece que tienen miedo y no se acercan a las personas, por lo que puede hacer más difícil su rescate. En estos casos puede ser necesario utilizar jaulas trampa para rescatarles, incluso crear una rutina de alimentación durante muchos días con el fin de ganar la confianza del animal y que se vaya habituando a los utensilios que se usarán para su rescate. Dependiendo del animal, puede ser muy frustrante la espera, pero una vez el animal está a salvo, aunque haya pasado bastante tiempo hasta conseguirlo, es una noticia de gran alegría. 

 

Gestión de colonias felinas. 

 

En las ciudades no somos los únicos habitantes, compartimos entorno con más animales, entre los que se encuentran los gatos ferales o callejeros. Estos gatos necesitan nuestra ayuda para que su vida en la calle sea mejor, y por eso la labor de gestión de colonias felinas es tan importante. Hay que censar a los animales de cada colonia, observar su estado de salud, crearles una rutina de alimentación diaria, si es posible dejar a su disposición refugios, y controlar la población mediante la castración. Con la castración no solo frenamos la superpoblación, también creamos colonias más sanas al disminuir el índice de enfermedades, evitamos que los gatos se desplacen buscando la reproducción, por lo que son muchos menos los que corren el riesgo de ser atropellados,... en definitiva, les ofrecemos una vida mucho más saludable y segura, que es lo que los gatitos de las ciudades merecen, ¿verdad? A veces puede ser duro, porque no a todos los vecinos les gustan los animales, pero si se realiza una buena gestión de colonias, y además se explica el por qué de manera amigable, suele dar muy buenos resultados y los vecinos menos gatunos acaban por verlo también de una manera positiva. 

 

Transportes.

 

Los animales pueden ponerse enfermos y necesitar una visita urgente al veterinario, o quizás la familia adoptante no tiene coche, y hay que acercarles a la protectora a que conozcan al nuevo miembro de la familia… Son varios los motivos por los que puede ser necesario que un voluntario ofrezca su coche para ayudar a los animales, y siempre es muy necesario. Hay personas que no tienen mucho tiempo para dedicar horas al cuidado de los animales y las instalaciones, pero sí pueden hacer transportes puntuales, así que si es tu caso, te aseguramos que tu aportación será de gran ayuda. 

 

Búsqueda de empresas solidarias. 

 

Sin dinero ni medios, es imposible ayudar a los animales. Es fundamental poder asumir urgencias veterinarias, ofrecerles la mejor alimentación dentro de las posibilidades, invertir en recintos para su seguridad y comodidad, etc. Para todo eso es fundamental la ayuda de socios, padrinos, donaciones de particulares,... y si alguna empresa echa una mano, ¡mucho mejor! Por eso, otra de las formas de ayudar es buscar patrocinadores o empresas privadas que puedan donar productos (alimentación, antiparasitarios, transportines, camitas, correas, etc) que permitan a la protectora ahorrarse un poco de gasto mensual en material, y así poder invertirlo en veterinario, en enriquecimiento ambiental, o lo que pueda necesitarse. 

 

Participación en eventos. 

 

Para los animales que buscan hogar es fundamental su visibilidad. Organizar eventos, como paseos por algún parque de la ciudad, hace que personas que estén por la zona, puedan conocer a los perros y además informarse sobre la protectora y las diferentes maneras de colaborar. Por supuesto, para los perros también es una experiencia positiva, ya que cambian su entorno por un día, y disfrutan de las nuevas sensaciones y olores que les ofrece el lugar. 

 

Como ves, ser voluntario de una protectora implica muchas tareas, ¡y las que hemos mencionado no son todas! También se puede colaborar siendo casa de acogida, difundiendo los casos de los animales en plataformas online, realizando visitas pre adopción, contactando con los adoptantes de los animales para asegurar que no haya problemas de adaptación y hacer un seguimiento, pensar en formas de enriquecer su entorno, etc. En las protectoras hay mucho trabajo por hacer y las manos siempre son necesarias, los animales no paran de llegar, y cuanto más numeroso y activo sea el equipo, mejor vida tendrán los animales en adopción. 

 

Y tú, ¿ya eres voluntario de alguna asociación protectora? ¿Te gustaría? ¡Cuéntanos tu experiencia!

 

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Fuente: VETFORMACIÓN

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