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Cardiomiopatía dilatada e hipertrófica en perros y gatos, ¿qué sabes sobre estas patologías cardiacas?

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  • Cardiomiopatía dilatada e hipertrófica en perros y gatos, ¿qué sabes sobre estas patologías cardiacas?

Hace unos días se ha celebrado el Día Mundial del Corazón, con el fin de concienciar sobre las enfermedades cardiovasculares y promover medidas preventivas capaces de reducir su impacto en la sociedad actual. 

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Sin duda, es importante que cuidemos nuestro corazón y creemos hábitos que protejan su salud. Pero… ¿y nuestros animales? Ellos también pueden desarrollar patologías cardiacas a lo largo de su vida, y si las conocemos, ¡mucho mejor!

 

En un post anterior del blog ya os contamos los síntomas más frecuentes que podían hacernos sospechar de enfermedad cardiaca, pero esta vez queremos hablaros sobre dos cardiomiopatías que pueden padecer nuestros perros y gatos, es decir, enfermedades que afectan al músculo del corazón.

 

¡No os lo perdáis!

 

Cardiomiopatía dilatada

 

Esta enfermedad afecta al músculo cardíaco, de tal manera que los miocitos degeneran, provocando que el miocardio adelgace, lo que tiene como consecuencia la disminución de la capacidad contráctil del corazón. Así, se produce una sobrecarga de volumen que hace que las cámaras del corazón se dilaten. Su etiología es desconocida, aunque entre las causas de dilatación miocárdica podemos encontrar deficiencias nutricionales (taurina, carnitina), infecciones (parvovirus), enfermedades endocrinas (hipotiroidismo), o la acción de fármacos y tóxicos. 

 

Afecta con mayor frecuencia a perros de raza grande o gigante, como el dóberman, mastín, gran danés o san bernardo, y suele iniciarse entre los 4 y 6 años de edad, siendo más frecuente en machos que en hembras.

 

La enfermedad se desarrolla de manera progresiva pero los signos clínicos pueden no aparecer hasta que ya está avanzada y el animal tiene insuficiencia cardiaca, momento en el que la cardiomiopatía dilatada tiene una supervivencia más baja. Los signos que pueden dar la voz de alarma son la aparición de síncopes, signos respiratorios, ascitis, pérdida de peso, intolerancia al ejercicio, debilidad, incluso puede haber muerte súbita. 

 

Puesto que los signos clínicos no aparecen hasta que la enfermedad está muy avanzada, la detección precoz es fundamental por lo que os recomendamos que aunque aparentemente vuestro compañero perruno esté sano, consultéis con vuestro veterinario la posibilidad de hacer anualmente un chequeo de su corazón mediante ecocardiografía. Cuando existe la enfermedad, en la ecografía del corazón se puede apreciar una dilatación ventricular con adelgazamiento de las paredes. 

 

En cuanto al tratamiento, será diferente según la fase de la enfermedad pero de manera general se pueden necesitar diuréticos, pimobendan, digoxina, beta bloqueantes, suplementación con taurina o carnitina, vasodilatadores, adaptación de la dieta,... 

 

Hay que tener en cuenta que es una enfermedad grave, y una vez que los signos de insuficiencia cardiaca comienzan, los tiempos de supervivencia oscilan entre los 3 meses y un año, incluso con el tratamiento adecuado. 

 

Cardiomiopatía hipertrófica felina

 

La cardiomiopatía hipertrófica felina es la enfermedad cardiovascular más común en gatos, incluso en algunas razas como el Maine coon, ya se conoce el gen que sufre la mutación. Suele afectar a gatos de edad media o avanzada, y los machos la padecen con más frecuencia que las hembras. 

 

La causa exacta se desconoce, pero la enfermedad cursa con una hipertrofia concéntrica, es decir, el músculo cardíaco se engrosa hacia adentro, lo que produce una reducción del volumen de la cámara cardíaca, reduciendo así la cantidad de sangre que el corazón puede bombear en cada contracción, todo ello de manera primaria, es decir, no es consecuencia de otra patología o malformación cardiaca. 

 

Al ser una enfermedad primaria, debe distinguirse de otras hipertrofias secundarias o adaptativas que se producen en respuesta a otros procesos como hipertensión arterial sistémica, hipertiroidismo, acromegalia o defectos cardiovasculares congénitos. 

 

En cuanto a la sintomatología clínica, puede ir desde un cuadro de taquipnea y disnea, es decir, un aumento de la frecuencia respiratoria acompañado de dificultad respiratoria, pasando por un cuadro de paresia o parálisis de las extremidades, hasta  la muerte súbita, siendo estas dos últimas consecuencia de un tromboembolismo sistémico. Además, otros signos clínicos asociados son letargia, tendencia a esconderse, anorexia,  vómitos, cianosis generalizada, extremidades frías,... dependiendo del tipo de cuadro. Algunos gatos son asintomáticos, hasta que por alguna situación de estrés se produce una descompensación y con ello aparece disnea y edema pulmonar, igualmente hay gatos asintomáticos que fallecen de muerte súbita. 

 

Para llegar al diagnóstico de cardiomiopatía hipertrófica es importante realizar pruebas complementarias basadas en radiografía de tórax, electrocardiograma y sobre todo, la ecocardiografía. En la ecografía del corazón suele apreciarse un engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo y dilatación de la aurícula izquierda, entre otros hallazgos. 

 

En cuanto al tratamiento, suelen utilizarse diuréticos en el caso de edema pulmonar, fármacos que apoyen la función cardiaca como IECAS (inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina), beta bloqueantes, o bloqueantes del canal de calcio. En el caso de que se quiera reducir el riesgo de tromboembolismo, puede utilizarse la aspirina a bajas dosis. 

 

Y seguro que te preguntas… si mi gatito tiene cardiomiopatía hipertrófica, ¿cuál es su pronóstico? Depende totalmente de la sintomatología clínica y de la gravedad de los hallazgos de la ecografía del corazón. Así, gatitos asintomáticos con unos buenos resultados en la ecocardiografía tendrán un buen pronóstico, mientras que si los síntomas son graves así como los resultados de las pruebas de imagen, el pronóstico es malo. Cuando existe tromboembolismo hay una baja tasa de supervivencia y alto riesgo de muerte súbita. 

 

Como ves, estas dos enfermedades cardiacas son graves para nuestros perros y gatos, por lo que conocerlas es importante para sospechar de ellas y acudir rápidamente al veterinario, incluso sería mucho mejor si anualmente realizáramos las pruebas necesarias para poder detectarlas de manera temprana. 

 

¿Te habías informado sobre estas cardiomiopatías anteriormente? ¿Qué sabías sobre ellas? ¡Esperamos que la información te haya resultado útil! 

 

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Fuente: Vetformación

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