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Dermatitis por Malassezia en perros, ¿qué debemos saber?

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  • Dermatitis por Malassezia en perros, ¿qué debemos saber?

Si tu amigo perruno ha tenido Malassezia alguna vez, seguro que no se te olvida. Es una infección que genera molestia a nuestros compañeros, y en ocasiones su sintomatología es difícil de controlar y requiere de contínuas visitas a la clínica veterinaria.

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El agente implicado es Malassezia pachydermatis, una levadura que se encuentra de manera habitual en el organismo de los perros, pero que genera un problema cuando por diferentes causas, el número de Malassezia aumenta. Las infecciones por Malassezia son oportunistas, lo que quiere decir que se aprovechan del daño que producen otros agentes, como bacterias, u otras patologías, como procesos alérgicos o enfermedades endocrinas, para proliferar y agravar el cuadro clínico. 

 

Si creemos que nuestro perro puede estar afectado, debemos acudir lo antes posible a la clínica veterinaria, para confirmar el diagnóstico, y así instaurar el tratamiento adecuado. 

 

¿Quieres saber un poquito más sobre esta infección fúngica? ¡Te lo contamos! 

 

¿Qué puede hacernos sospechar? 

 

Como comentábamos, la Malassezia vive en la piel sana de perros, junto a otras bacterias, estando presente en pequeñas cantidades en los conductos auditivos externos y en las zonas mucocutáneas superficiales.

 

Cuando la población habitual de Malassezia se multiplica rápidamente, produce una dermatitis caracterizada por enrojecimiento,  zonas de alopecia en una o varias regiones del cuerpo, descamación y prurito intenso. Además, se relaciona con hiperqueratosis,  hiperpigmentación, seborrea, aspecto sin brillo del pelo, pero aceitoso al tacto, y un olor fuerte, que se suele asemejar a un olor rancio. Localizaciones típicas son la región ventral del cuello, axilas, ingles, cara, almohadillas y oídos. 

 

Cuando esta levadura prolifera en el oído, el oído desprende un fuerte olor, así como aumenta la secreción, que suele ser de aspecto graso y color marrón. También son frecuentes las pododermatitis, que debido al picor y molestia que producen, hacen que el perro se lama las extremidades contínuamente, lo que genera más humedad, y una perpetuación del cuadro si no se trata. 

 

Razas propensas a la infección

 

Pese a que cualquier perro puede padecer dermatitis por Malassezia, algunas razas tienen mayor predisposición como el West Highland White Terrier, Shih Tzu, Cocker,  Basset Hound, Caniche, Pequinés, o Teckel. 

 

Es más común en perros adultos, y empeora en los meses más cálidos y en condiciones de humedad. Aunque es una patología fúngica, no es contagiosa ni para otros animales ni para las personas. 

 

¿Cómo se diagnostica?

 

El diagnóstico de esta infección se basa por un lado en la observación de los signos clínicos, que van a hacernos sospechar, y por otro en una citología de las lesiones cutáneas, gracias a la cual podemos evidenciar la presencia de un elevado número de levaduras. Existe una técnica muy fácil y económica que consiste simplemente en superponer y presionar una cinta adhesiva sobre el pelo y piel del animal para recoger las células y posibles microorganismos que haya en la superficie de la piel, y así poder visualizarlos al microscopio. 

 

Tratamiento

 

El tratamiento tópico mediante baños periódicos con champús especiales, suele ayudar a controlar de manera efectiva las lesiones. Además, puede combinarse con tratamiento oral con antifúngicos y antibióticos, incluso corticoides para reducir la inflamación en caso de que sea necesario. La combinación de antibióticos y antifúngicos se utiliza con el fin de evitar que una infección por Malassezia pueda derivar en una infección bacteriana, o viceversa, hecho que puede ocurrir si solo se aplica tratamiento frente a uno de los agentes.

 

En el caso de infecciones en el oído, será necesario aplicar limpiadores óticos, además de seguir observando la piel en su totalidad, ya que como hemos comentado al principio, en la proliferación de Malassezia pueden estar implicadas patologías como un proceso alérgico, por ejemplo. 

 

Por supuesto, si hay alguna otra causa relacionada, además de controlar la proliferación de las levaduras, hay que aplicar el tratamiento necesario para la patología que sea en cada caso. 

 

¿Conoces algún perro que se haya visto afectado por la proliferación de estos pequeños hongos? Si es tu compañero perruno, ¿se relacionaba con alguna otra patología? ¡Cuéntanos!

 

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Fuente: VETFORMACIÓN

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