Cargando...

UNA FORMA DIFERENTE DE ENSEÑAR A LOS AUXILIARES VETERINARIOS

AUXILIAR TECNICO VETERINARIO

El bozal en verano, ¿qué precauciones debemos tener?

Sigue las últimas novedades con VETFORMACIÓN
¿Te gustaría trabajar por el bienestar de los animales? Descubre tu futuro.
He leido y acepto la Política de privacidad
  • El bozal en verano, ¿qué precauciones debemos tener?

El bozal es otra herramienta más que tenemos disponible, debemos saber utilizarlo, y sería adecuado que todos los perros desde cachorros estuvieran habituados a él para que no resulte negativo para ellos en un futuro. 

Compártelo con tus amigos

Fórmate con los mejores profesiones veterinarios

Existen diferentes motivos por los que un perro puede llevar bozal: come cosas que no debe en la calle, reacciona de forma agresiva con otros perros y/o personas, porque es de una de las razas consideradas como Potencialmente Peligrosas, y la ley así lo exige, o simplemente porque vamos a utilizar el transporte público. 

 

Sea cual sea el motivo, debemos conocer que no todos los bozales son iguales, y que especialmente en verano, algunos ponen en riesgo la vida de nuestros perros. Esto es así porque los perros no regulan su temperatura corporal mediante la sudoración como nosotros, si no que necesitan el jadeo. Si el bozal no es el adecuado, puede impedir por completo que el mecanismo de pérdida de calor se produzca, y sus consecuencias pueden ser fatales. 

 

¿Qué tipos de bozales existen? 

 

Seguramente el más popular sea el bozal de tela de nylon. Para las personas resulta más cómodo al ser blando y poderse plegar. Además resulta menos llamativo a la vista cuando el perro lo lleva puesto, pero su uso continuado no es nada recomendable. Este bozal impide la apertura de la boca, por lo que si el perro tiene calor, no puede jadear, y como comentábamos, esto pone en riesgo la vida del animal. Para perros que tienen que llevar bozal de forma habitual, no es recomendable, pero si lo tenemos, podemos destinarlo solo a momentos breves como puede ser la exploración veterinaria. Otro inconveniente es que en su parte inferior tiende a acumularse saliva, pudiendo ocasionar problemas en la piel de la zona. 

 

Los bozales de cesta son más seguros al permitir una buena termorregulación. El material es más duro, incluso dependiendo del modelo permite que el animal coma y beba con él puesto. Es importante que elijamos aquel que se adapte perfectamente al hocico de nuestro perro, ya que en caso contrario puede producir rozaduras. 

 

Otro tipo de bozal es el Baskerville, es de rejilla, y permite el jadeo y la ingesta de agua y alimento. Podemos decir que es el más recomendable, y para los perros potencialmente peligrosos resulta perfecto al ser más ancho y cómodo. Aunque es un bozal fuerte, también se puede moldear introduciéndolo en agua caliente, de tal manera que se adapte al hocico de nuestro perro a la perfección. La zona de la nariz está al descubierto, lo que evita roces y heridas, y si queremos aumentar su seguridad, se puede fijar al collar y además tiene una tira que pasa por encima de la cabeza del animal, impidiendo que se lo pueda quitar. Aunque sea menos bonito estéticamente, es desde luego la mejor opción para nuestro perro. 

 

 

El bozal no es un castigo, ¡haz que sea algo positivo! 

 

Habituar su uso desde temprana edad es importante para que el bozal no sea ese objeto incómodo, o que solo aparece en momentos negativos. Si nuestro perro ya es adulto cuando empezamos a utilizarlo, igualmente podemos positivizarlo, ¡por supuesto! 

 

En primer lugar ofreceremos el bozal a nuestro perro para que lo huela, sin ponérselo, y vamos premiando. El siguiente paso sería poner un poco de su comida o alguna chuche dentro del bozal, de tal manera que el perro por sí mismo se interese por meter el hocico. Una vez que nuestro compañero esté cómodo con su hocico dentro del bozal, iremos colocando las cintas tras las orejas, y progresivamente en el tiempo se irán atando, hasta su posición correcta bien ajustadas a la cabeza del perro, a la vez que aumentamos el tiempo con el bozal puesto. Durante todos los pasos se irá positivizando mediante sus chuches favoritas y si en algún momento nuestro amigo muestra rechazo, volveremos al paso anterior. 

 

Es muy importante no dejar al perro sin vigilancia con el bozal puesto, si se lo intenta quitar podría hacerse daño, y por supuesto, nunca debe utilizarse como método de castigo porque ladre, por ejemplo. Ante cualquier problema de conducta es fundamental consultar con un educador canino o un etólogo. 

 

El bienestar y salud de nuestros compañeros perrunos es fundamental, así que si alguna vez tu amigo tiene que usar bozal, ¡recuerda la importancia de elegir un modelo que permita el jadeo, y así no sufra un golpe de calor!

AUXILIARES TÉCNICOS VETERINARIOS FORMADOS CON VETFORMACIÓN, NUESTROS EX-ALUMNOS COMPARTEN SU EXPERIENCIA:


Fuente: VETFORMACIÓN

¿Te ha parecido interesante esta noticia?

Cuéntaselo a tus amigos