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El colapso traqueal en perros, ¿cómo podemos detectarlo?

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  • El colapso traqueal en perros, ¿cómo podemos detectarlo?

Si eres amante de los perros, y sobre todo de las razas pequeñas, seguramente te suene el colapso traqueal. 

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El colapso traqueal es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible de la tráquea, que constituye la causa más común de obstrucción de las vías respiratorias en perros, por lo que debemos conocerla para detectarla y así ayudar a nuestro amigo perruno lo antes posible. 

 

¿Por qué se produce la enfermedad? 

 

Lo primero es recordar brevemente la anatomía de la tráquea: es un tubo flexible formado por anillos de cartílago, que conecta la entrada del sistema respiratorio con los pulmones. Los anillos tienen forma de C, con la parte abierta de la C mirando hacia el dorso del animal. Cuando se produce la patología, el cartílago se debilita y comienza a aplanarse dorsoventralmente, pudiendo seguir una progresión que cause el aplanamiento prácticamente total del cartílago y desencadenando el colapso. Este colapso puede extenderse incluso hasta los bronquios, siendo una afectación grave de las vías respiratorias. 

 

Según la gravedad del colapso, se clasifica de leve (grado 1 = colapso del 25 %) a grave (grado 4 = colapso del 100 %). El aplanamiento de los cartílagos puede producirse a nivel cervical o torácico, siendo bastante frecuente en la abertura torácica, donde la tráquea se dobla para entrar en el tórax.

 

No se sabe con exactitud qué produce esta enfermedad, aunque se sospecha de una anormalidad congénita que cursa con una mayor debilidad de los cartílagos. 

 

Las razas miniatura, las más predispuestas. 

 

Yorkshire terrier, Pomerania, Caniche, Shih Tzu, Carlino y Chihuahua son algunas de las razas comúnmente más afectadas. Los síntomas pueden aparecer a cualquier edad, aunque lo más frecuente es su aparición en torno a los 6 o 7 años. Además, existen otros factores de riesgo, como la obesidad, la exposición a alergenos y sustancias irritantes (como el humo del tabaco), o el estrés. 

 

¿Qué síntomas produce?

 

El síntoma más frecuente es una tos seca conocida como “graznido de ganso” por su parecido con el sonido que emite este animal. Esta tos se ve aumentada si el animal va tirando de la correa y por tanto el collar presiona la tráquea, en situaciones de cierto estrés para el animal, o incluso cuando comen o beben.

 

Otros síntomas son dificultad para respirar, intolerancia al ejercicio, o síncopes. Hay que estar muy atentos a la sintomatología, ya que en ocasiones es tal la incapacidad para realizar la función respiratoria correctamente, que nuestro perro puede comenzar a ponerse azul, lo que indica un serio problema en la llegada de oxígeno a sangre. 

 

Hay que tener en cuenta que patologías cardiacas y pulmonares pueden producir la misma sintomatología, por lo que es fundamental hacer un buen diagnóstico. 

 

Diagnóstico y tratamiento. 

 

Con la sintomatología y exploración física del animal podemos poner el colapso traqueal en nuestra lista de diagnósticos diferenciales, pero su sintomatología es similar a otras enfermedades, así que para confirmarlo o descartarlo tendremos que realizar una serie de pruebas. 

 

Una analítica de sangre general siempre está recomendada para hacer un chequeo del estado de salud global del animal. Por otro lado, las radiografías pueden ayudarnos a ver si hay algún aumento del tamaño del corazón, un cambio en el patrón pulmonar, etc, pero no siempre dejan en evidencia la existencia de un colapso traqueal. Para asegurar con mayor exactitud el aplanamiento de los cartílagos traqueales, podemos utilizar la fluoroscopia y la traquebroncoscopia. En la fluoroscopia, el animal permanece despierto y permite evaluar en tiempo real la dinámica del aparato respiratorio durante el ciclo respiratorio, localizando de manera exacta dónde se encuentra el colapso en caso de que lo hubiera. La endoscopia es el método de detección por excelencia, pero su inconveniente es que requiere la anestesia del animal, hecho que no siempre es posible. 

 

En cuanto al tratamiento, puede ser sintomático o quirúrgico. En los colapsos de grado bajo, se opta por aliviar la sintomatología del animal para así mejorar su calidad de vida. Se utiliza oxigenoterapia, tranquilizantes, corticoesteroides, broncodilatadores, antitusígenos, antibióticos,... todo dependiendo de la gravedad de los síntomas. Este tratamiento no es curativo, pero sí hará que el perro reduzca la sintomatología. 

 

El tratamiento quirúrgico se reserva para los animales cuyo colapso es de grado 4, con el objetivo de reconstruir la forma de la tráquea y mejorar la función respiratoria. 

 

¿De qué manera podemos ayudar a nuestro perro? 

 

Para evitar que la tos sea muy frecuente y el cuadro empeore, debemos controlar factores agravantes como el peso del animal, evitar irritantes inhalados (como el humo del tabaco), sustituir el collar por un arnés para evitar la presión contínua sobre el cuello, proteger a nuestro perro del frío y vacunarle para que el riesgo de infecciones respiratorias sea menor, mantener una correcta hidratación de vías respiratorias, y cómo no, evitar el estrés del animal siempre que sea posible, 

Esperamos que hayas aprendido un poquito más sobre nuestros amigos los perros con este artículo, ¿te ha resultado interesante? 

 

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Fuente: VETFORMACIÓN

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