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Los 7 problemas más comunes para las mascotas en el verano

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  • Los 7 problemas más comunes para las mascotas en el verano

El verano es una época para disfrutar del buen tiempo, la playa, las terracitas, las escapadas y los chapuzones... pero no todo es bueno, si no tomamos las precauciones necesarias para evitar sustos.

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Verano tras verano, llegan perros con los mismos problemas a las clínicas veterinarias: golpes de calor, quemaduras, espigas… por eso es muy importante hacer caso a estos consejos veraniegos que os vamos a contar:

 

El problema más frecuente en el verano, el golpe de calor.

 

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Por todos es conocido el golpe de calor que pueden sufrir nuestros animales en los meses de verano. Este trastorno consiste en un aumento de la temperatura que pone en riesgo la vida del animal, y que por desgracia es bastante frecuente en esta época. 

 

Los perros no tienen la misma capacidad para regular su temperatura que nosotros. Ante el calor del verano, el jadeo no es suficiente para disminuir su temperatura corporal, y se puede producir un golpe de calor, cuyos síntomas son jadeo excesivo, incluso dificultad para respirar, vómitos, mucha sed, desorientación, ritmo cardiaco elevado, debilidad, salivación excesiva, cambio del color de las mucosas y la lengua, convulsiones, pérdida de conocimiento,...  todo ello dependiendo de la gravedad del cuadro. 

 

Como prevenir es mejor que curar, nuestros animales siempre deben tener suficiente agua limpia y fresca a su disposición, zonas de sombra en las que descansar, debemos evitar salir a pasear o hacer ejercicio durante las horas de más calor del día y, por supuesto, nada de dejarles dentro del coche solos, ni siquiera en la sombra, ya que la temperatura interior que puede adquirir un vehículo es demasiado elevada y en solo unos minutos, nuestro perro puede perder la vida. 

 

El asfalto arde, ¡recuerda que tu perro no lleva zapatos! 

 

Incluso andando con zapatos, seguro que alguna vez has sentido que el suelo ardía bajo tus pies, y es que el asfalto de la ciudad puede coger temperaturas muy elevadas. 

 

Por ello, antes de salir a la calle con nuestro perro debemos asegurarnos de que las superficies sobre las que vamos a caminar no están excesivamente calientes. Para ello, podemos utilizar la conocida “regla de los 5 segundos”, que consiste en tocar el pavimento con la parte de atrás de la mano y si no la puedes mantener apoyada 5 segundos, esa superficie está demasiado caliente para que tu perro la pise y por tanto correría el riesgo de sufrir lesiones por quemadura en sus almohadillas. 

 

Mejor deja los paseos para las horas de menos calor o la noche, seguro que tu perro lo agradecerá, ¡y tú también!

 

Quemaduras por exposición al sol.

 

Cuando vamos a la playa o a la piscina lo que nunca puede faltar es el protector solar. Si nosotros procuramos no quemarnos, también debemos tenerlo en cuenta con nuestros perros. Los canes tienen pelo y parece que no están tan expuestos como las personas a las radiaciones solares, pero ellos también sufren quemaduras, especialmente los perros blancos o de pelo corto, por eso hay que proteger las zonas más expuestas, como la nariz, la punta de las orejas y el abdomen, con protector solar específico para ellos. 

 

Arena, agua salada, olas… Diversión, pero ¡con precaución! 

 

Correr por la playa, revolcarse en la arena, lanzarse a “cazar” las olas,... suena divertido, ¿verdad? Por supuesto que lo es, pero si nuestro perro se entretiene comiendo arena, bebiendo agua del mar, o cogiendo y tragando objetos como colillas, latas, anzuelos, plásticos, y demás basura del ser humano que por desgracia podemos encontrar en las playas, la diversión puede convertirse en una visita al veterinario en pocos segundos. 

 

Si a tu perro le encanta bañarse, debes asegurarte de que el oleaje no sea peligroso, aunque nuestros perros se apañen bastante bien en el mar, mejor si el agua está tranquila, sin fuertes corrientes ni olas grandes, no queremos que nuestro compañero se ahogue o pueda ser arrastrado por el mar.

Las medusas no solo nos pican a nosotros...

 

Ya sea en mayor o menor cantidad, todos los años podemos ver medusas en las playas españolas. Estos animales tan peculiares son el blanco perfecto para los perros más curiosos y juguetones que siempre tienen que oler, lamer o coger cualquier cosa que encuentren, y en este momento de interacción con su nuevo descubrimiento, pueden ser “picados” por una medusa. 

 

Las zonas del cuerpo de nuestro perro más expuestas al contacto con una medusa son la cavidad oral y la trufa, las orejas, el abdomen y la región inguinal, es decir, las zonas que no están cubiertas por pelo en su totalidad. Si se produce contacto con una medusa, su reacción urticante originará síntomas que van desde escozor, dolor, enrojecimiento, picor, protuberancias en la piel, incluso en las ocasiones más graves dificultades respiratorias, por lo que debemos acudir lo antes posible al centro veterinario más cercano. 

 

Espigas y parásitos, los enemigos cuando salimos al campo. 

 

Nuestros perros siempre tienen que estar bien protegidos frente a los parásitos, pero en primavera y verano esta protección cobra aún más importancia. Garrapatas, pulgas, mosquitos y flebotomos acechan a cada paso que damos, y no es solo su acción directa lo que nos importa, sino que son transmisores de otras enfermedades graves como la ehrlichiosis, anaplasmosis, leishmaniosis, etc. 

 

Otro enemigo de mayor tamaño son las espigas, seguro que alguna vez has tenido que quitar alguna a tu perro, incluso a ti mismo se te han clavado en la ropa. Son especialmente peligrosas si el perro las ingiere, se clavan en mucosas, ojos, almohadillas o entran en el conducto auditivo. A la vuelta del paseo campestre, no olvides revisar con atención cada zona del cuerpo de tu mejor amigo y retirar parásitos o espigas si fuera necesario.

 

Si tienes gatos, cuidado con las ventanas abiertas. 

 

En invierno no es tan común que dejemos las ventanas de nuestra casa abiertas, ¡con el frío que hace! Pero en verano aprovechamos cualquier ocasión para que entre algo de brisa que nos permita tener un respiro entre tanto calor. Si tienes gato sabrás que es un animal curioso por naturaleza, así que una ventana abierta supone el reclamo perfecto para él, y aunque pensemos que ellos son muy listos y controlan sus movimientos en todo momento, no es así, y pueden despistarse, resbalar y caer, siendo en algunos casos un accidente muy grave, incluso mortal. 

 

Si queremos abrir las ventanas, es de suma importancia protegerlas mediante redes, mallas o mosquiteras que aguanten posibles arañazos o mordiscos de nuestros gatos, de esta manera podrán asomarse y cotillear sin poner en riesgo su vida, y además para nosotros será un alivio saber que no hay posibilidad de que nuestros queridos compañeros sufran accidentes o se pierdan. 

 

Si quieres disfrutar del verano sin imprevistos, ten en cuenta estos consejos. Tu perro te lo agradecerá y tu disfrutarás más tranquilo de estos meses de ocio y sol.

 

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Fuente: VETFORMACIÓN

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