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Mi perro cojea, ¿qué puede haberle pasado? Os contamos varias causas

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  • Mi perro cojea, ¿qué puede haberle pasado? Os contamos varias causas

Una de las consultas más frecuentes en el día a día de la clínica veterinaria son las cojeras, y es que no es raro que nuestros compañeros perrunos se hagan daño en alguna extremidad.

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Cuando nuestro perro cojea, la causa puede ir desde un leve golpe hasta algo más serio como una fractura o algún proceso degenerativo óseo o articular, por eso es importante acudir a la clínica veterinaria rápidamente. 

 

Algunas cojeras aparecen de forma aguda, es decir, repentinamente, por ejemplo después de que una espiga u otro objeto se clave en una almohadilla, pero otras se mantienen durante semanas o meses, como las producidas por artrosis. 

 

Además, no todas las cojeras son igual de evidentes. Una cojera puede ser casi imperceptible, intermitente, que solo se produzca después de ejercicio o después de largos periodos de descanso, incluso puede ocurrir que no exista nada de apoyo de la extremidad en el suelo y el miembro permanezca continuamente flexionado.  

 

Por otro lado, algunas causas de cojera pueden afectar a cualquier extremidad, pero otras no, al ir ligada la causa a estructuras concretas. Así, vamos a hacer un repaso de las causas más frecuentes, ¡que no únicas! de cojera en nuestros compañeros perrunos. ¡Sigue leyendo!

 

Traumatismo leve

 

Sobre todo si nuestro perro es muy activo y no para de jugar, correr, saltar, etc… raro es que en algún momento no se haga daño en alguna extremidad. Una mala caída, por ejemplo, puede dar lugar a dolor y por tanto a que el perro cojee. En este caso la cojera suele resolverse con reposo y antiinflamatorio, y en unos días el perro estará totalmente recuperado.

 

Objetos clavados

 

Puesto que los perros no llevan zapatos, tienen más posibilidades de que cualquier objeto que haya en el suelo, como una piedra, un cristal, una astilla, una espiga, etc se clave en alguna zona de las almohadillas o extremidad, produciendo dolor y una cojera repentina. Hay perros que, pese a tener algo clavado, no muestran claramente molestia, por lo que siempre es recomendable revisar bien a nuestros amigos después del paseo para detectar posibles cuerpos extraños. 

 

Artrosis

 

A medida que los perros envejecen, se produce degeneración de sus estructuras óseas y articulares, lo que conlleva dolor y dificultad en el movimiento. Este tipo de cojeras son crónicas, intermitentes y suelen ser más evidentes cuando el perro se levanta después de un largo periodo de descanso, incluso se ven afectadas por cambios en la climatología, como la humedad o descenso de las temperaturas. En cuanto al tratamiento, podemos aliviar los síntomas con condroprotectores, antiinflamatorios, piensos suplementados de prescripción veterinaria, fisioterapia,...

 

Desgaste de almohadillas

 

Las almohadillas de nuestros perros deben mantenerse en perfecto estado, ya que si se agrietan, resecan, están quemadas, o presentan alguna herida, pueden doler mucho y que nuestro perro no pueda caminar correctamente. Siempre es importante revisarlas, y dedicar unos minutos del día a su cuidado, aplicando un bálsamo hidratante y reparador de almohadillas. Además, ante las temperaturas extremas podemos protegerlas utilizando botitas especiales para perros, eso sí, ¡hay que acostumbrar a nuestro amigo a llevarlas puestas!

 

Sobrecrecimiento de las uñas

 

Si nuestro amigo tiene una actividad adecuada, el desgaste diario de las uñas será suficiente para que siempre estén con un largo adecuado. Animales mayores que no salen mucho a caminar, o con alguna patología que les impida moverse correctamente, o perros toy que pesan muy poquito, pueden tener un sobrecrecimiento de sus uñas, por lo que debemos revisarlas y recortarlas a medida que crecen, para evitar que puedan estar tan largas que les dificulte caminar, incluso que puedan clavarse en las propias almohadillas produciendo dolor. 

 

Traumatismo severo: fractura

 

Ya sea por un atropello, una caída desde elevada altura, un golpe fuerte, un movimiento brusco,... nuestros animales pueden sufrir alguna fractura. En este caso se produce un proceso agudo de mucho dolor e inflamación, y es indispensable acudir de inmediato a la clínica veterinaria para confirmar la lesión y aplicar el tratamiento analgésico y antiinflamatorio correspondiente, además de programar una cirugía para reparar el hueso fracturado. 

 

Tumores

 

En los perros, el tumor primario en hueso más común es el osteosarcoma, que suele producir una cojera crónica y progresiva, que puede responder o no a antiinflamatorios no esteroideos, además de dolor y atrofia muscular. Es más frecuente en perros adultos entre 7 y 9 años, de razas grandes, pero aunque nuestro amigo no cumpla estas características, no debemos descartarlo hasta realizar  las pruebas complementarias correspondientes.

 

Displasia de codo

 

Si nuestro perro es muy joven y solo cojea de la extremidad anterior, quizás la causa sea una displasia de codo. En este caso, se origina una inflamación de la articulación del codo, la cual dará lugar a una osteoartrosis, y al desgaste e inflamación de las estructuras óseas cercanas. Esta patología está relacionada con causas nutricionales, genéticas y con un ejercicio excesivo en edades tempranas, y su tratamiento es quirúrgico, además de que el animal puede verse beneficiado con la fisioterapia.

 

Luxación de rótula

 

Si un perro pequeño llega a la clínica con cojera intermitente de las extremidades posteriores y su cuidador refiere que “cojea dando saltitos”, hay muchas probabilidades de que la causa de esa cojera sea una luxación de rótula. En esta patología, la rótula se sale del canal troclear del fémur, produciendo molestia y dolor, que será mayor o menor dependiendo del grado de la luxación. El tratamiento es quirúrgico, y si no se soluciona ni se ayuda al perrito con fisioterapia, puede aparecer artrosis a la larga. 

 

Rotura de ligamento cruzado anterior

 

Esta patología afecta en mayor medida a perros medianos atléticos y fuertes, viéndose con frecuencia en razas como pitbull terrier, american staffordshire terrier, y razas con características físicas similares, pero cualquier perro puede sufrir esta lesión. El ligamento cruzado anterior une la tibia con el fémur, de tal manera que su rotura produce inestabilidad articular al desplazarse el fémur hacia adelante continuamente según el animal camina, además de dolor. El tratamiento para esta patología es quirúrgico. 

 

Como ves, son muchas las causas de cojera en los perros, y aún así, podríamos decir muchas otras más, como displasia de cadera, panosteitis, poliartritis, etc. 

 

Cuando nuestro compañero perruno cojea, debemos acudir siempre al veterinario ya que puede parecernos algo leve, pero sin una buena exploración y pruebas complementarias, como una radiografía, no podemos descartar nada. 

 

¿Tu perro ha tenido que acudir a la clínica veterinaria en alguna ocasión por una cojera? ¿Cuál era la causa? ¡Cuéntanos!


Fuente: VETFORMACIÓN

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