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8 razones por las que ser casa de acogida

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Los que amamos a los animales sentimos una necesidad constante de ayudarles dentro de nuestras posibilidades, algunos somos voluntarios en alguna protectora, otros somos socios o padrinos y ayudamos económicamente al mantenimiento de estos animales, otros rescatamos por nuestra cuenta, o adoptamos, o nos formamos para trabajar en profesiones relacionadas con su cuidado y bienestar,… en definitiva, cuando de verdad sientes que debes colaborar en determinada causa sea la que sea, haces todo lo posible por aportar tu granito de arena.

En este artículo queremos hablarte de una de las opciones de ayuda a los animales abandonados que más necesaria se está volviendo dada la actual saturación de, seguramente, el 100% de los refugios de España: ser casa de acogida, o lo que es lo mismo, ofrecer a un animal un hogar temporal mientras encuentra el que será el definitivo.

¿Necesitas razones para ofrecer tu colaboración acogiendo? ¡Aquí las tienes!

Echar una mano a las protectoras.

Seguro que no te resulta nuevo escuchar que todas las protectoras, refugios, perreras, etc albergan más animales de los que deberían tener. Por desgracia, el abandono no cesa y para dar cobijo a nuevos animales es fundamental que los que ya están, salgan. No siempre se puede ofrecer un hogar para siempre, pero quizás sí te sea más fácil abrir las puertas de tu casa de manera temporal.

Si damos el paso de acoger, estamos permitiendo que se reduzca el número de animales que la protectora mantiene en sus instalaciones, los que se quedan estarán mejor al reducir la población, y así dejamos un hueco libre para algún futuro animal que lo necesite, y por supuesto ayudamos muchísimo al animal que acogemos.

Brindar al animal la oportunidad de cambiar el chenil por un entorno familiar.

Como decíamos en el punto anterior, la acogida supone un cambio total en la vida y bienestar del animal al que estamos ayudando.

En un chenil o una jaula los días se reducen a vivir encerrado, y si con suerte hay voluntarios salir un ratito a pasear o compartir un poco de tiempo acompañado, pero ni siquiera pasear es un hecho que se pueda asegurar en todas las perreras.

Cambiar estos habitáculos por una casa, una familia, una cama, rutinas, paseos, ratos de ocio, cariño y amor es literalmente devolverles la vida.

Hacer visible al animal y así ayudar a su adopción.

Sobre todo en el caso de los perros que son los que hacen vida social y de ocio con nosotros fuera de casa, estar en una casa de acogida es una oportunidad para que en algún paseo, viaje, rato en el parque o en el pipican, etc, alguien le conozca y al saber que se encuentra en adopción, se enamore y decida adoptarle para siempre.

Ofrecer el aprendizaje de normas de convivencia y socialización.

Adoptar un animal y que ya tenga ciertos hábitos y rutinas interiorizados hace que la adaptación a su nuevo hogar sea más rápida, por lo que aumenta la posibilidad de una posible adopción de forma considerable, y esto es gracias al trabajo de la casa de acogida.

Hay muchos animales que nunca han tenido rutinas porque estaban en fincas, encerrados, que tenían determinados miedos, que no saben pasear con correa, no conocen la ciudad, etc… y gracias a estar en acogida van tomando contacto con todo y disminuyendo o sanando ciertos comportamientos que solo pueden curarse gracias al cariño y los buenos cuidados. De esta manera, su adopción es más fácil, así que esta es otra muy buena razón para plantearse ser casa de acogida: ser rehabilitadores físicos y emocionales de otros seres vivos.

Ayudar a los más necesitados: bebés, enfermos, ancianos,…

Todos los animales deberían vivir fuera de cualquier centro de protección animal, pero hay casos en los que esa salida se necesita de manera inmediata, porque es cuestión de vida o muerte. Este es el caso de los bebés lactantes que necesitan ser alimentados con biberón cada 3 horas, animales viejitos con numerosos achaques, animales enfermos que necesitan tomar medicación a horas determinadas, o aquellos animales que deciden ni siquiera comer por la enorme tristeza que les produce verse fuera de su hogar.

Además, es una grandísima satisfacción sentirse partícipe de la mejoría de otro ser vivo, saber que gracias a tu generosidad, un animal que no tenía posibilidades de tener una vida digna o incluso sobrevivir en la perrera, tiene otro destino totalmente diferente.

Disfrutar de la compañía y amor animal.

Nosotros queremos ayudarles, pero… ¿y lo que ellos nos ayudan a nosotros? Tener el placer de pasar tiempo con estos animales es un regalo. Las siestas juntos, la compañía, los ratos de diversión y juego, las salidas al aire libre, la mirada de amor incondicional con la que siempre nos miran,… Somos nosotros los afortunados por compartir todo con ellos, no hay duda.

Primera toma de contacto con animales si nunca antes hemos convivido con ninguno.

Aunque nos gusten los perros, gatos, conejos, etc, puede darse el caso de que nunca hayamos vivido con ninguno, y no sepamos lo que es, ni si seríamos capaces de asumir esa responsabilidad. Por ello, acoger es una primera toma de contacto para tener una visión global de qué necesita el animal, y de esta manera confirmar si estamos hechos para el cuidado de un animal de por vida, o no.

Y por supuesto, ¡existen los flechazos!

Sí, existen, y quizás ser casa de acogida solo sea el trampolín para conocer a tu mejor amigo, a tu compañero animal, a ese ser especial que compartirá cada segundo de tu vida desde el momento en que os conozcáis y del que seas incapaz de separarte.

Ahora solo te queda localizar alguna protectora de tu zona y ofrecerte como casa de acogida, ¡te aseguramos que no te arrepentirás!

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