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¿Qué es la criptorquidia y cómo afecta a los perros?

Como sabes, perros y gatos macho presentan dos testículos alojados en las bolsas escrotales, esto es lo habitual pero en ocasiones puede no ser así, y detectar en la palpación que falta un testículo, o incluso los dos.

Esta condición se denomina criptorquidia, y es la anomalía congénita más frecuente del aparato reproductor del macho.

Es una patología que tiene un componente genético, siendo más habitual en razas pequeñas, como el chihuahua, caniche o yorkshire, pero puede aparecer en cualquier raza y tamaño. Aunque es más habitual su presentación en perros, los gatos macho también pueden ser criptórquidos.

¿Por qué se produce?

Los testículos se encuentran en un primer momento en el abdomen, y durante el desarrollo, migran hasta su posición en el escroto. En ocasiones, ya sea por una deficiencia del sistema hormonal o por un fallo mecánico, además de existir un componente genético, estos órganos no descienden correctamente por el canal inguinal, y se quedan en algún punto del recorrido. A veces permanecen en el abdomen, otras en la zona inguinal, o incluso cerca del escroto, y es fundamental localizarlos, ya sea mediante palpación o por ecografía.

Así, se habla de diferentes tipos de criptorquidia: Unilateral, cuando un testículo se encuentra en el escroto y el otro no, bilateral, cuando ningún testículo se encuentra en la bolsa escrotal, inguinal cuando uno o ambos testículos se encuentran en el canal inguinal, y abdominal, cuando uno o ambos testículos se encuentran en el abdomen.

Como hemos comentado, esta patología tiene un componente genético, de tal manera que se hereda por el fallo de dos genes: uno que controla el descenso del testículo desde la zona renal hasta el canal inguinal y el otro que dirige el recorrido desde el anillo inguinal hasta el escroto. Debido a ello, es importante que los machos afectados no se reproduzcan, para que se evite la heredabilidad de esta condición a sus descendientes.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza mediante palpación, en cachorros de unas 8 semanas de edad ya podemos notar si los testículos han descendido o no correctamente, aunque hay que esperar hasta los 6 meses de edad, momento en el que cierra por completo el canal inguinal, para confirmar la criptorquidia.

¿Tiene alguna consecuencia para el macho?

Los testículos que no descienden al escroto, adquieren más posibilidad de convertirse en tumorales según va pasando el tiempo, siendo los tumores más comunes los seminomas y los sertolinomas. Los testículos, para tener un funcionamiento óptimo, necesitan descender al escroto, donde se encuentran a una temperatura inferior a la corporal. Cuando los testículos permanecen dentro de la cavidad abdominal o inguinal, la temperatura a la que están sometidos es mayor, lo que es un factor que aumenta las posibilidades de que se vuelvan tumorales.

¿Produce alguna sintomatología?

Esta patología suele pasar desapercibida para los familiares del perro o gato afectado, ya que no produce dolor ni ningún signo clínico, y es en alguna revisión rutinaria en la clínica, cuando el veterinario detecta la ausencia de uno o los dos testículos.

Como hemos comentado, su mayor consecuencia es la neoplasia testicular, a medida que el animal va cumpliendo años, y además puede producirse con el tiempo desajustes a nivel hormonal, causando lo que se conoce como síndrome de feminización, en el cual el animal produce grandes cantidades de hormonas femeninas en el testículo afectado. Esto puede provocar el desarrollo de características y comportamientos propios de las hembras, como la disminución del tamaño del pene, el desarrollo de las mamas, u orinar en la postura típica de las hembras.

Además de neoplasias, los testículos que se encuentran en la cavidad abdominal, son más tendentes a sufrir torsiones, lo que provoca a su vez un aumento del testículo debido a la retención venosa, el edema y la inflamación que produce, y puede ser anterior o posterior a la neoplasia, siendo más habitual lo segundo.

¿Cuál es su tratamiento?

Para esta patología, el tratamiento es quirúrgico, de tal manera que es necesario realizar una orquiectomía, o extracción quirúrgica de los testículos. Dependiendo de dónde se localicen los testículos, será necesario realizar una o varias incisiones, pudiendo utilizar una técnica quirúrgica clásica, o recurrir a procedimientos de mínima invasión, como la laparoscopia. Esta intervención no debería realizarse a una edad superior a los cuatro años de edad.

Cuéntanos, ¿conocías esta patología? Recuerda que siempre es importante dedicar unos minutos a la palpación de todo el cuerpo de perros y gatos en consulta, ya que nos aporta mucha información sobre nuestros compañeros de vida.

Imagen: Pexels

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